domingo 3 de mayo de 2009

HISTORIA SAGRADA: COMO DIOS MANDA

Hola.


Hace un par de semanas, fui a tomarme mi cortado de rigor, puntual a las 7:30 de la mañana, al bar casposo y mugriento de costumbre. Con diligencia, Pepe me lo sirvió a la vez que me dijo: "¿Quiere usted el periódico?", a lo que yo contesté que sí. Que lo quería, vamos. Como véis, nadie me lo había robado porque a esas horas de la mañana, los currelos que trabajan en el bloque de al lado, leían el Marca con entusiasmo, mientras degustaban sus "barretxas", anises, carajillos y demás. No es por elitismo ni desprecio. No juzgo. Digo lo que veo. Todos ellos leen el Marca con inusitada afición. Bien, todos no. Antonio, que luce bigote orgulloso y parece el capataz, lee "El Periódico", edición de Cataluña a mayor abundamiento. Como para dar ejemplo a los otros trabajadores.







El caso es que ese día no lo leía y es por ello que me lo cedió gentilmente, casi por puro abandono. Lo ojeaba yo sin prisa pero sin pausa viendo las noticias de rigor: que si la crisis, que si el PP, que si el Gobierno, que si habían muerto nosecuántos en nosedónde, que si el clima preguerracivilista. Nada nuevo. Hete aquí, que surgió, entonces, un breve, de entre la mediocridad: "Los niños y jóvenes de ahora suspenderían en conocimientos bíblicos" y, por extensión, en el manejo cotidiano de la historia sagrada -que no por sagrada es historia, pero en fin.-.







Fijáos que notición para un hombre como yo. "Pepe", dije contento, "ya me has dado el tema para el blog". Pepe, no entendía gran cosa porque ya sabe que yo soy raro. Sin embargo, me dirigió una sonrisa en plan Azarías, tal como si yo fuere el señorito o la Milana Bonita. ¿Quién sabe? Pepe no es tonto y domina su negocio.



Es bien cierto que en los días que corren nadie de cierta edad tiene ni puta idea de la paciencia de Job, de la comunión de los santos y no digamos ya del cuerpo místico de cristo. Me preguntaba yo, empero, si de ello dependía la salvación de la humanidad o no. Es curioso pero siempre había pensado que los conocimientos no sobran, en general por escasos. De todas maneras, ese día no lo tenía tan claro y me dio por dar en que yo, sin ir más lejos, no tengo demasiada idea de la mitología griega, romana, islámica, indú y tantas otras. Tampoco mis hijos parecen reparar demasiado en santos, cristos y beatas. Sin embargo, me tengo por alguien útil y hasta ahora no me ha ido mal. Me gano las habas y soy relativamente feliz. Incluso hablo y reflexiono con los demás. Pero es cierto que la falta de cultura religiosa católica de los jóvenes me frena, por ejemplo, a la hora de usar ciertas expresiones y no sé hasta qué punto eso me fastidia o, simplemente no tiene mayor importancia.




De todas maneras, daros cuenta de que el articulillo no mencionaba nada referente a otras historias sagradas. Sólo la católica: "Yo Soy Esa." ¿Para qué? ¿No sabe usted dónde vive?
Sí que lo sé: donde el Vaticano tiene la parcelita del finde.




¿Recordáis cuando se quiso poner en la Constitución europea, o finalmente se puso -no sé- que nuestro continente era heredero de la cultura judeocristiana?, y el poco trajín que trajo. In God We Trust. Pues eso.



Ahora bien, al redactor no parecía importarle si nuestras escuelas e institutos públicos son fábricas de borricos, adláteres de la privada concertada en manos de quien se sabe. Centros asistenciales, en fin.

Porque lo primero es lo primero. Como Dios manda.



Vamos por buen camino. Hoy nuestra incultura religiosa. Y ¿mañana?

Os dejo con la música, dadle al pause al ipod.